La Serpiente Popchón (Leyenda Tzotzil)

Hace muchos muchos años, en la región central y centro norte de Chiapas, los antiguos tzotziles dominaban esta bella zona. Rodeados de la espesa naturaleza, vivían agradecidos y felices por las bondades del agua que les permitía nutrir la tierra donde cosechaban maíz y frijol entre otros productos, además de disfrutar su frescura y abundancia para bañarse y saciar la sed de sus animales.

Durante mucho tiempo todo fue prosperidad y felicidad para este pueblo, pero la envidia que estaba encarnada por una enorme serpiente acuática que habitaba en las profundidades de los ríos, llamada Popchón, no tardó en aparecer. Este enorme reptil no soportaba que el pueblo Tzotzil viviera tan feliz con las bondades del agua, así que Popchón decidió ahogar al pueblo con el agua que tanto amaban. De modo que nadó río arriba y tapó con su gran cabeza el cauce del río Grijalva, en el Cañón del Sumidero, esto provocó de inmediato una gran creciente que inundó todas poblaciones cercanas. Muchos tzotziles murieron a causa de esto, otros más perdieron sus casas, animales y cosechas porque el agua deslavó y arrastró todo a su paso.

Cuando los vayijeltik, que son considerados los espíritus animales protectores de los tzotziles, vieron la maldad de Popchón decidieron unir fuerzas para enfrentar y derrotarla, pero, aunque eran muchos no pudieron pues Popchón era enorme y muy fuerte. Así que entonces recurrieron a la bella x´Ob de Magdalena, quién en su forma humana es una hermosa muchacha virgen y buena, porque es el alma del maíz. Ella de inmediato fue en búsqueda de la malvada serpiente y tras una lucha feroz allí en el cauce del río Grijalva venció a la malvada Popchón y le dió muerte, de manera que al quitar su cabeza, el agua del río siguió su curso y las inundaciones bajaron, devolviéndole la felicidad al pueblo y la belleza a las tierras.

Cuando las aguas se normalizaron apareció la bondadosa Xulubchón, una serpiente noble que se encargó de dividir montañas y cerros para que pasaran los arroyos y la tierra se irrigara aún más. La tarea de Xulubchón consistió a partir de entonces en alterar el cauce de ríos quitando piedras grandes y despejándole el camino al agua, e invocar tormentas para limpiar las aguas de los afluentes y traer la buena lluvia al planeta.

Sin embargo, aún en esta época el espíritu de Popchón se hace presente en los meses de septiembre y octubre, provocando un tapón en la zona donde el río Grijalva se estrecha, pero ahora no coloca su cabeza para tapar el paso del agua sino que valiéndose del descuido y la falta de aprecio de lugareños y turistas arrastra basura ocasionando un gran tapón de 100 a 120 metros de largo, de toda clase de desechos (lirios, troncos, latas, plásticos, etc.). Y aún hoy como ayer, los vayijeltik no se dan a abasto para derrotar a Popchón e invocan al alma buena, no solo del maíz sino de todos aquellos que llaman hogar a esta tierra. Es hoy más que nunca tarea de todos ayudar a x´Ob a combatir a este monstruo de río no tirando basura de ninguna clase en ningún lugar donde no deba estar. Apreciemos el regalo del agua y respetemos su pureza para que Xulubchón pueda hacer su trabajo y llevar agua limpia a nuevos destinos.

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