Humor

En diciembre, un sábado por la mañana, afuera de un conocido centro comercial repleto de gente haciendo compras, vi en la explanada del estacionamiento que dos hombres se estaban disputando el último carrito de compras. Cada uno sujetaba un extremo del carrito y tiraba de él con fuerza. Había escuchado que en temporada de ofertas y rebajas las cosas podían ponerse mal entre los clientes pero nunca imaginé llegar a ver un pleito por un carrito.

Con cautela me acerqué un poco a los sujetos, pero no alcanzaba a oír lo que decían. Solo se escuchaban los gemidos que hacía cada uno por el esfuerzo de quedarse con el carrito. Pensé en llamar al personal de seguridad o al gerente, pues los jaloneos parecían cada vez más serios. Cuando por fin me acerqué lo suficiente para entender sus palabras, el carrito se dividió en dos y, sonriendo, agotado, uno de los hombres le dijo al otro:

—»¡Uff!¡Muchas gracias por ayudarme  a separarlos! Yo no habría podido hacerlo solo. Parece que tenían días atascados.»

Y yo pensando mal del prójimo… ¿Te ha pasado?

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