El Abuelo Helado (Leyenda Soviética)

Es la víspera de año nuevo, y Serguei -quién tiene 9 años y vive en Laponia- está sentado a la mesa junto con su familia a punto de degustar la deliciosa cena casera que su mamá ha preparado para la ocasión. De repente en la calle se escucha el sonido de una troica (un carruaje tirado por tres caballos) que se detiene justo frente a la casa de Serguei, y luego alguien llama a la puerta, así que Alexander, el padre de Serguei se levanta a ver de quién se trata. Es al parecer un viejo vecino y su encantadora nieta, que de último minuto han decidido llevar algunos obsequios. De manera que Alexander les abre la puerta y amablemente los invita a pasar. El vecino y su acompañante muestran los obsequios especialmente para Serguei, quién ha sido un muy buen chico durante todo el año, pero a cambio de los obsequios el anciano pide solo una cosa: que tanto Serguei como su familia canten alguna canción popular o al menos reciten un poema.

El viejo vecino va vestido con un largo traje azul, usa un par de valenki (botas de fieltro), luce una larga barba gris y viene desde su casa en Veliky Ustyug, en Rusia. El pequeño Serguei observa detenidamente al vecino pero abre más grandes los ojos al reconocer que el extraño visitante no es ni más ni menos que el mismo Ded Moroz, acompañado por su nieta, la bella “Snegurochka”, también conocida como la Doncella de la Nieve, y traen obsequios para él por haberse portado bien todo el año. Serguei ahora está muy feliz y junto con su familia entonan canciones para alagar a quienes los visitan de tan lejos.

En países como Rusia, Serbia, Bosnia, Macedonia, Ucrania y Polonia a este anciano se le conoce como el abuelo congelado, y a veces este abuelo cambia su traje azul por uno blanco, y si está de humor deja su troica guardada y va a pie con su nieta, quien le ayuda a repartir obsequios a los niños en vísperas de año nuevo. Además lleva en sus manos una Posoh, es decir una vara mágica que puede ser de cristal o plata, con la que congela a los malvados y descongela a la gente noble pero también puede congelar a todos los que pretendan importunar la celebración del Año Nuevo.

Y aunque ahora Ded Moroz es solo un anciano con mal humor pero de buen corazón, antiguamente personificaba una fuerza de la naturaleza . Era cruel y temido pues se le asociaba con el dios del invierno que se pasea a través de los bosques y campos, dando golpes con su Posoh causando fuertes heladas. Las leyendas cuentan que Ded Moroz era tan malvado que solía helar la gente y secuestrar los niños metiéndolos en su saco enorme, por lo que los padres tenían que hacerle regalos para que dejara sus niños en paz.  Sin embargo, con la llegada de su nieta el carácter de este anciano se fue apaciguando hasta convertirlo en un viejo bonachón que reparte obsequios a los niños en lo que era la Unión soviética y en general por toda Europa Oriental. ¡Menos mal que hubo quién le endulzara el carácter y lo instara a hacer el bien!.

¿Te parece familiar el personaje de Ded Moroz? ¿A quién te recuerda? Sí, seguramente a cierto gordito de traje rojo que llega en navidad, aunque como has visto no se trata del mismo anciano. Cuéntame, ¿A quién de los dos prefieres?

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