Reflexiones

En un monasterio del lejano oriente, solo cada 10 años se les permite a los religiosos romper su voto de silencio para decir únicamente dos palabras. Solo dos palabras. Luego de una larga década de espera, para uno de los monjes llega la primera oportunidad de expresarse. Piensa detenidamente lo que va a decir, y por fin se decide a comunicarle al prior: “Comida mala”. Diez años después, éste mismo monje en su segunda oportunidad, expresa: “Cama dura”. Pasados otros 10 años, al llegar la tercera ocasión, el monje anuncia: “Me voy”.

“Bueno, no me sorprende en lo absoluto”, responde el superior de la abadía. “Has estado quejándote desde que llegaste aquí”.

Con esta breve historia se pone de relieve no solo que el protagonista la estaba pasando mal desde que llegó al monasterio sino también que durante todo ese tiempo solo se concentró y resaltó lo negativo de su estancia. Si bien es cierto que la vida de un asceta se caracteriza por la abnegación y la falta de lujos, por otro lado también es cierto que procuran desarrollar virtudes en su forma más sincera y profunda. Una de esas tantas virtudes es la gratitud. Quizás nuestro amigo el monje no consideraba que hubiese algo bueno que agradecer en su vida de aislamiento. Hoy por hoy, muchas personas comparten el mismo sentimiento que el monje, y viven sin nada positivo que decir, sin nada bueno que agradecer en su existencia. Mientras que en marcado contraste hay quienes parecen vivir con el «gracias» a flor de labios.

Sin embargo, mostrar gratitud no solo significa decir “gracias” como mero acto protocolario de buena conducta social, decirlo de dientes hacia afuera no convierte a quien lo expresa en un ser agradecido en el sentido pleno de la palabra. Más bien, ser agradecido va más allá de las palabras. La gratitud viene de un sentimiento placentero en el alma, que reconoce y es consciente de lo que posee, lo valora y lo aprecia y, solo después de ello, lo externa (aunque no necesariamente de manera audible).

No solo se trata de hacer un inventario personal de haberes y vacíos, ni de posesiones o carencias, sino más bien, de apreciar, aceptar y estar contento más allá del conformismo con lo que se posee o no. Por esta razón es importante empezar a buscar hasta encontrar algo por lo que dar gracias internamente, esto puede ser desde cosas tan pequeñas como el placer de escuchar el canto de las aves, la capacidad de disfrutar una hogaza de pan, o apreciar el color de un atardecer. Cuando se aprecia valora y agradece lo más pequeño de la vida entonces es posible empezar a externar gratitud por casi todo lo demás, ya sean bienes o carencias, y concentrarse positivamente en todo aquello que sí se tiene, sin añorar lo que no.

Practicar y reforzar el hábito de agradecer no solo alimenta el espíritu, sino también se ha comprobado que cambia la estructura molecular del cerebro lo cual redunda en una mejor salud mental y física, y mejora la calidad del sueño. De acuerdo al Harvard Mental Letter -y cito textualmente- “Quienes son agradecidos experimentan sentimientos más positivos, disfrutan de los buenos momentos, tienen mejor salud, enfrentan mejor las dificultades y forjan buenas amistades”.  Pero más allá de los beneficios en materia de salud, y el camino de bienestar que se abre paso ante esta actitud, el agradecimiento consciente atrae nuevos adeptos cuando se manifiesta en la cotidianeidad. Es “contagioso” en el sentido positivo de la palabra, generando una cadena de reacciones positivas alrededor, lo cual en esta época se ha vuelto más indispensable que necesario.

Cuando utilizamos el poder de las palabras para externar gratitud en vez de quejas (aunque estas sean genuinas y legítimas, es decir, aunque las quejas tengan lugar y válida razón de ser) damos un giro de 180° a la manera de percibir el mundo, y vibramos de forma más armoniosa. ¿Acaso no es mejor vivir agradeciendo que lamentando? Espero estimado lector que también tú contagies e inspires a otros con el buen hábito de practicar la gratitud. Empieza por contarme algo bueno que te haya pasado, por lo que hoy quieras decir “Gracias”.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s