Humor

En Oklahoma una mujer decidió iniciar un servicio de mantenimiento doméstico para mejorar sus ingresos. Al recorrer un vecindario adinerado se paró frente a una hermosa y elegante casa y llamó a la puerta. Un hombre se asomó y ella le con mucho entusiasmo le preguntó si requería de algún servicio.

—Pues hay que pintar el porche —dijo el hombre—. ¿Cuánto me cobraría por eso?

La mujer se quedó pensando unos segundos y luego dijo:

—¿Qué le parecen 100 dólares?

Al dueño de la casa le pareció un precio justo, así que ella de inmediato se puso a trabajar.

Cuando el hombre entró a su casa y le contó lo sucedido a su esposa, ésta le preguntó:

—¿Y esa mujer sabe que el porche rodea toda la casa?

—Supongo que sí; lo vio —respondió el sujeto.

Aproximadamente una hora después, la empleada toca el timbre para cobrar por su trabajo.

—Como me sobró pintura, decidí darle dos manos —le explica al dueño de la casa. Éste quedó gratamente sorprendido al escucharla así que le pagó lo acordado.

Entonces, la mujer le da las gracias y, antes de irse, agrega:

—Por cierto, señor, usted se confundió. Lo que pinté era un BMW, no un Porsche.

Porche, Porsche, una pequeña «s» intermedia que hizo una gran diferencia, estimado lector espero que no olvides pronunciarla cuando se deba.

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