Reflexiones

La señora Cooper, de Canadá, llevaba mucho tiempo tratando de vender un remolque, un bote (lancha) y un motor viejos que solo le hacían estorbo en el patio trasero de su casa. Cuando por fin logró venderlos se sintió aliviada.

—Gracias —le dijo el hombre que los compró, mientras cargaba los objetos en su camioneta—. Estoy pensando en revenderlos.

Buena suerte, pensó ella, pues le había tomado meses deshacerse de esas cosas. No obstante, unas semanas más tarde, la señora Cooper se topó con el mismo hombre en la calle, y él le contó que había logrado vender todo.

—¡Vaya! ¿Cómo lo hizo? —preguntó incrédula.

—’Tan solo puse un anuncio que decía: “Vendo remolque resistente para bote; incluye bote gratis”. Cuando el sujeto interesado fue a recogerlos a mi casa, le pregunté si ya tenía un motor para el bote. Como su respuesta fue negativa, le mencioné que al parecer había uno en mi cochera. Salí con el objeto en las manos y él me lo compró enseguida’. 

 Esa tarde, la señora Cooper aprendió algo valioso : el éxito en la vida -y en las ventas, cabe agregar- depende del enfoque que le demos. Si has fallado repetidamente en alcanzar una meta, en lograr un propósito, piensa en si estás abordando el asunto con la perspectiva correcta, quizás debas replantearte algo que no has considerado en trayectos anteriores.

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