La Cita Frustrada (Emilio Carrere)

El reloj devana la vieja madera
de la vida humana con un son de queja.
La divina hora
pasa voladora 
por la blanca esfera 
del viejo reló.
¡Triste del que espera 
lo que ya pasó!

Rubia Margarita 
acude a la cita 
de mi corazón;
llora tu poeta,
divina Julieta,
del sueño galante
bajo tu balcón.
Quisiera hechizaros en la noche en calma
porque aun tiene claros de luna su alma.
La sombra fragante 
del sueño galante
no acude jamás.

Pasó la hora bruja
y avanza la aguja
con lento compás.
¡Pobre del que aguarda lo que ya pasó,
la gloria que tarda
o el amor que huyó!

Corre el minutero;
yo temblando espero
la nueva emoción,
la desconocida mujer 
presentida por mi corazón.
Mi alma, entre la plata del claro de luna,
espera el milagro de su aparición;
la puerta por donde vendrá
tiene una inquietud ansiosa de interrogación.
Yo soñando espero
su inefable encanto;
viejo minutero,
¿por qué tardas tanto?

Dolor de las cosas
que han podido ser
y huyen presurosas
para no volver.
Momento encantado,
¡qué pronto te has ido!
La hora ya ha sonado 
y ella no ha venido.
¡Detén, minutero, tu velocidad;
no corras al pozo de la Eternidad!
El viejo reló
el copo del tiempo devana en su esfera.
¡Triste del que espera 
lo que ya pasó!

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